Nací en 1995 en Buenos Aires, Argentina. La invisibilidad siempre fue mi superpoder. Desde muy pequeña estaba obsesionada con la oscuridad y las escondidas. De adolescente fue muy controversial el despertar de mi sexualidad y diferentes pequeñas tragedias me transformaron en un ser extrovertido pero desentendido. El arte siempre fue mi objetivo. Mostrar mis perversiones de una manera grotesca pero aún afable.

Me encuentro en este momento en una encrucijada, en una relación de amor odio con la ciudad de Buenos Aires y sus personajes. Volví de un viaje por el norte de California, donde especialmente la ciudad de Berkeley, me marcó un cambio de visión y un contraste cultural muy grande. A pesar de ser dos ciudades extremadamente similares, sus sombras son opuestas. Ahí me refugio. Después de ese largo viaje, me encontré en mi ciudad con una sensación de asfixio. Tuve el placer de animarme a recorrer el norte de Argentina y encontrarme con raíces culturales y una gran bocanada de aire fresco. La naturaleza se encarna en uno. Los fantasmas de los pueblos antiguos prevalecen.

Mis creaciones son visiones. Son miedos, son personajes, son formas sin formas. Son el reflejo de mis experiencias, de mis angustias y la voracidad por la vida misma.

Tengo una vasta e interminable lista de intereses, por eso se podría decir que soy ecléctica tanto en mi trabajo como en mis pensamientos. La alquimia, la historia de la humanidad, la Segunda Guerra Mundial, la literatura alemana, el hip hop, las telenovelas coreanas, el idioma quechua, las montañas y la genealogía familiar son mis inclinaciones mas fuertes de este último tiempo. Estoy obsesionada con rastrear mis antepasados croatas, aprendiendo el idioma a flor de piel y descubriendo otra parte de mí.