La historia de Maldita Garcha

Maldita era una mujer joven, muy atractiva, de cuerpo esbelto, aunque de estatura media baja. Ella usaba unos jeans que se escapaban de su angosta figura, logrando que algo de piel siempre quede descubierta, y una simple remera sin mangas de color blanco como su tez. En contraste estaba su pelo azabache que lo mantenía siempre muy corto, de manera que resaltaba su elegante cara oval en la que el único color lo daban sus labios pintados de color carmín. Podría decirse que Maldita lograba un aspecto de geisha contemporánea. Sus ojos se afilaban en ambos extremos, de manera que su mirada transmitía solamente amenaza y seducción. Ella era Maldita Garcha.

Mientras se paseaba por las calles de Buenos Aires en busca de aire fresco, Maldita decidió entrar a una ferretería ubicada justo en la esquina de Talcahuano y Sarmiento. No podía explicar la razón de querer conocer ese caótico y húmedo agujero de Buenos Aires. Lo primero que vio fue el desorden y una infinita cantidad de alambres, destornilladores, clavos, tornillos y todo tipo de herramienta de trabajo una arriba de la otra, enredadas, dadas vuelta y encimadas. Maldita pensaba que a pesar del clima húmedo y el olor a viejo, ella siempre podía ver la naturaleza sensual de cada objeto, situación y ser. Mientras apoyaba su abdomen apenas descubierto sobre el mostrador, sintió algo tibio y peludo, suficiente para lograr que Maldita exclame alguna vocal y dé un pequeño salto. Al instante, en un suspiro de tranquilidad se dio cuenta que no era nada de qué preocuparse. Era un simple gato, aparentemente mascota del negocio, porque estaba muy cómodo recostado en un pequeño almohadón al lado de la caja.

Así veía y experimentaba la vida Maldita, para los demás ella no era interesante. Nunca lograba hacer las cosas bien, era aburrida y de los pocos que la conocían, genuinamente dudaban si era muda, porque jamás la habían escuchado decir ni una palabra. Se comunicaba a partir de vocales y gemidos. Era una especie de mujer del futuro, pero me gusta más definirla como la geisha noventera y no nos olvidemos que además, era de Buenos Aires. Es una pena que nadie en vida haya logrado comprender lo especial que era Maldita.

Pienso en ella cuando tengo tiempo e intento revivirla a través de mí, pero nunca voy a ser tan auténtica y fantasiosa como Maldita Garcha. Ella era una heroína, y por más mediocre y vulgar que era su vida, era simple y todo a través de su mirada era encantador y sugestivo.

Adiós Maldita que Garcha ya eres.

 

 

 

El nombre de Maldita Garcha es en honor al fanzine de la década de los noventa de Farsa Comics. Cuando era muy niña vine a visitar a mi abuela Tita a la ciudad. Esperando mientras ella miraba libros, en lo que recuerdo podría haber sido una librería de libros usados, tomé sin preguntar una fanzine llamada Maldita Garcha. De casualidad de entre varios papeles, otros fanzines y pequeños libritos que había en un mostrador. Hoy en día no lo tengo más, probablemente esta perdido por ahí, pero me acuerdo que con apenas ocho años, me hizo reír y no me olvidé más el nombre. Los personajes no tienen nada que ver con la Maldita Garcha de la que cuento en esta pequeña historia y tampoco la estética, es completamente diferente. Solamente les arrebaté el nombre. A un pequeño recuerdo, le doy una pequeña historia.

 

Dedicado a mis mejores amigas, Manuela Del Campo y Magdalena Fraga.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s